La niña descalza siembra el camino, en el cual los árboles dan frutos en sol mayor.
La niña corre, el sonido se escapa, la niña sonríe, el sonido la envuelve.
El suelo descalzo abraza el día y en contrapunto del cielo se recuesta, junto a la niña, a dormir.
El fuego se desata, los ojos no están, el sol se acorta como queriendo escapar. El viento desaparece y a la vez toma formas.
Nuestros cuerpos abstractos se unen en un punto que desconocemos.
Las nubes como títeres sobre las montañas saludan al día que se va.
Quiero ver cuando atardece, dijiste desde la carpa y no dejaste de respirar, quizás nunca lo hagas. Quizás esto que veo y esto que siento sea de alguna forma ese punto abstracto donde se posan los cuerpos junto a los sueños y libertades.